Báscula pélvica
Sentado al borde de la silla, llevá la pelvis hacia adelante (arqueando un poco la cintura) y después hacia atrás (redondeando). Lento.
10 repeticiones
El archivo secreto ErgoFlow
Llegaste porque te cansaste de que sentarte duela. De acomodarte diez veces en la misma silla. De pararte despacio, con la mano en la espalda.
Lo que vas a leer es lo que nadie te explicó. Y está reservado para dueños de ErgoFlow.
¿Cuántos ErgoFlow tenés?
Leelo a tu ritmo: la página recuerda tu elección.
Si sos como la mayoría, pasás más horas sentado que durmiendo. Ya era hora de que alguien te explicara cómo hacerlo sin dolor.
Esa punzada en la colita: apenas te sentás en una silla dura, como si apoyaras directo sobre el hueso.
Buscar posición todo el tiempo: te acomodás, te corrés para un costado, cruzás las piernas, y ninguna dura.
Pararte en dos tiempos: despacio, con una mano en la mesa o en la espalda, después de un rato sentado.
Llegar a la noche con la espalda baja cargada: aunque no hiciste ningún esfuerzo.
Si te pasa al menos una de estas cosas, no estás exagerando. Y no es “la edad”. Tiene una explicación concreta y tiene arreglo. Lo que sigue es lo que casi nadie te explicó.
El coxis es el último tramo de tu columna: 3 a 5 vértebras soldadas, del tamaño de un dedo. Es lo que quedó de la cola de nuestros antepasados.
El detalle que casi nadie sabe: cuando te sentás inclinado hacia atrás, buena parte de tu peso cae justo ahí, sobre un hueso que no fue diseñado para cargarlo.
El coxis tolera mal la presión constante. Lo que más lo castiga son jornadas enteras sin pausa.
Sillas de madera, bancos, el asiento del auto: concentran tu peso en pocos puntos.
Al deslizarte hacia adelante, la pelvis rota y apoyás directo sobre el coxis.
Uno demasiado blando se aplasta en días y te deja igual que sin nada.
Ninguno de los cuatro es culpa tuya. Y los cuatro se pueden corregir.
Tocá cada mito para descubrir la verdad
Lo blando se hunde y te deja apoyado igual. Lo que alivia es una espuma que reparta la presión y recupere su forma.
La dona libera el centro, pero el coxis está más atrás. El hueco del ErgoFlow está justo donde se apoya.
La rigidez también cansa. La mejor postura es la que cambiás seguido.
Muchas veces tiene más que ver con cuánto y cómo te sentás que con los años.
Pequeños cambios diarios suelen marcar una gran diferencia. Y si no mejora, consultá a un profesional.
0 de 5 mitos descubiertos
Tocá cada número sobre el almohadón

44 × 42 cm · respaldo de 32 cm
Atrás, al centro: el coxis queda sin apoyo directo. El botón mantiene la forma.
Dos zonas amplias reparten el peso en glúteos y muslos.
Una sola pieza con el asiento: acompaña la curva de tu cintura.
Se adapta con el calor de tu cuerpo y recupera su forma.
El respaldo del ErgoFlow contra el respaldo de la silla, sin espacio entre los dos.
Queda atrás, al centro, justo debajo del botón: ahí va tu coxis.
La cola al fondo y la cintura apoyada en la curva lumbar.
El coxis no cae sobre el hueco. Es la causa número uno de “no me sirve”.
Si la espalda no toca el respaldo, la zona lumbar queda sin apoyo.
Es normal. La espuma responde al calor: en ambientes fríos arranca más firme y se va ablandando con tu temperatura.
Estás aprendiendo una postura nueva. Puede que notes músculos que antes no usabas.
La espuma ya se adapta a tu forma de sentarte. Fijate cómo terminás el día.
Recién ahora tenés una opinión justa sobre tu ErgoFlow.
Es normal en una espuma recién salida del empaque. Dejalo ventilar unas horas en un lugar aireado y a la sombra.
“Dale 7 días.
Después opiná.”
Sumá las horas con los botones + y −. Nadie más lo ve.
Sumá tus horas para ver tu resultado.
Cada 30 minutos sentado, regalate 30 segundos de movimiento: pararte, caminar hasta la cocina, estirarte. Tu ErgoFlow te ayuda a sentarte mejor; moverte hace el resto.
Cinco movimientos para hacer en tu silla, con ropa de calle, sin que nadie se dé cuenta. Ideal a media mañana y al terminar el día.
Sentado al borde de la silla, llevá la pelvis hacia adelante (arqueando un poco la cintura) y después hacia atrás (redondeando). Lento.
10 repeticionesManos sobre las rodillas. Al inhalar, sacá pecho y mirá apenas hacia arriba; al exhalar, redondeá la espalda y llevá el mentón al pecho.
8 repeticionesSentado derecho, llevá la mano derecha a la rodilla izquierda y girá el tronco hacia la izquierda, sin forzar. Después, al otro lado.
20 seg por ladoApoyá el tobillo derecho sobre la rodilla izquierda. Con la espalda recta, inclinate apenas hacia adelante hasta sentir el glúteo. Cambiá de lado.
20 a 30 seg por ladoParado, con las manos en la cintura, llevá suavemente el pecho hacia arriba y un poco hacia atrás. Volvé al centro.
5 repeticionesRodillas apenas flexionadas, respaldo levemente reclinado y el ErgoFlow bien al fondo del asiento.
Cada 2 horas, frená, bajá y caminá unos minutos. En micro, pararte a estirar también cuenta.
Retirala abriendo el cierre y lavala a mano o en ciclo delicado, con agua fría. Secado a la sombra.
Nunca la mojes ni la metas en el lavarropas. Si hace falta, ventilala a la sombra.
Evitá el sol directo, estufas y calefactores: resecan la espuma.
No lo dobles ni lo guardes aplastado debajo de otras cosas.
El ErgoFlow te ayuda a sentarte mejor, pero no reemplaza una consulta médica.
Siete hábitos chiquitos, uno por día. No hay nada que anotar ni que cumplir: solo leerlos y probarlos.
Sentate hasta que la cola toque el respaldo. Es el gesto que más cambia todo.
Bien apoyados. Si no llegás, un banquito o una caja.
Cada media hora sentado, 30 segundos de pie.
Un par de libros debajo de la compu alcanzan.
La rutina secreta, una vez en el día.
Tomar más agua te hace levantarte más seguido, sin darte cuenta.
Fijate cómo terminás el día comparado con hace una semana.
Al final te los dejamos en una imagen para que los tengas siempre a mano.
Eso ya dice mucho de vos. Ahora sabés lo que la mayoría nunca se enteró. Llevátelo.
Las personas que se cuidan no lo hacen a pura fuerza de voluntad: lo hacen porque lo tienen a la vista. Por eso armamos esta imagen con tus 7 hábitos. Casi no tiene marca: es tuya.
Guardala en tu galería o ponela de fondo de pantalla esta semana. Cada vez que la veas, es un pequeño acto de respeto hacia vos mismo.
Esta guía tiene fines informativos y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. © ErgoFlow 2026.
Cuando el dolor es de uno, se aguanta. Cuando se cuidan de a dos, se nota. Lo esencial, más los secretos que solo funcionan cuando hay más de uno.
Esa punzada en la colita: apenas te sentás en una silla dura, como si apoyaras directo sobre el hueso.
Buscar posición todo el tiempo: te acomodás, te corrés para un costado, cruzás las piernas, y ninguna dura.
Pararte en dos tiempos: despacio, con una mano en la mesa o en la espalda, después de un rato sentado.
Llegar a la noche con la espalda baja cargada: aunque no hiciste ningún esfuerzo.
Si a alguno de los dos le pasa al menos una de estas cosas, no estás exagerando. Y no es “la edad”. Tiene una explicación concreta y tiene arreglo. Lo que sigue es lo que casi nadie te explicó.
El coxis es la punta final de tu columna, lo que quedó de una cola. Cuando te sentás inclinado hacia atrás, carga un peso para el que no fue diseñado. Por eso duele en superficies duras, al manejar o al pararte.
El coxis tolera mal la presión constante. Lo que más lo castiga son jornadas enteras sin pausa.
Sillas de madera, bancos, el asiento del auto: concentran tu peso en pocos puntos.
Al deslizarte hacia adelante, la pelvis rota y apoyás directo sobre el coxis.
Uno demasiado blando se aplasta en días y te deja igual que sin nada.
Tocá tu respuesta y mirá si acertaste.
1Un almohadón más blando alivia más.
Falso. Lo blando se hunde y te deja apoyado igual.
2El coxis es lo que quedó de una cola.
Verdadero. Son 3 a 5 vértebras soldadas.
3Lo ideal es quedarse quieto en la postura perfecta.
Falso. La mejor postura es la próxima: moverse es la clave.
Respondé las 3
Tocá cada número sobre el almohadón

44 × 42 cm · respaldo de 32 cm
Atrás, al centro: el coxis queda sin apoyo directo. El botón mantiene la forma.
Dos zonas amplias reparten el peso en glúteos y muslos.
Una sola pieza con el asiento: acompaña la curva de tu cintura.
Se adapta con el calor de tu cuerpo y recupera su forma.
El respaldo del ErgoFlow contra el respaldo de la silla, sin espacio entre los dos.
Queda atrás, al centro, justo debajo del botón: ahí va tu coxis.
La cola al fondo y la cintura apoyada en la curva lumbar.
El coxis no cae sobre el hueco. Es la causa número uno de “no me sirve”.
Si la espalda no toca el respaldo, la zona lumbar queda sin apoyo.
Es normal. La espuma responde al calor: en ambientes fríos arranca más firme y se va ablandando con tu temperatura.
Estás aprendiendo una postura nueva. Puede que notes músculos que antes no usabas.
La espuma ya se adapta a tu forma de sentarte. Fijate cómo terminás el día.
Recién ahora tenés una opinión justa sobre tu ErgoFlow.
Si están en lugares distintos, es por la temperatura: en un auto frío la espuma arranca más firme que en un living cálido. Con el uso se emparejan.
“Dale 7 días.
Después opiná.”
Si te sentás bien 8 horas y mal otras 2, tu coxis lo nota igual. Elegí tu dúo y mirá tu plan.
Tocá el que más se parece a ustedes
Uno fijo en tu silla de trabajo y el otro vive en el auto. Cada uno se adapta a su asiento.
Uno en el escritorio y otro en la silla del comedor, que suele ser la más dura de la casa.
Seguí el expediente “Regalar y cuidar” para entregarlo perfecto.
Rodillas apenas flexionadas, respaldo levemente reclinado y el ErgoFlow bien al fondo del asiento.
Cada 2 horas, frená, bajá y caminá unos minutos. En micro, pararte a estirar también cuenta.
En su silla favorita, bien al fondo. Así lo prueba bien desde el primer minuto.
Sobre todo la colocación y la rutina de 5 minutos.
La espuma necesita adaptarse. Que lo use 7 días seguidos antes de opinar.
Porque quiero que sentarte deje de doler.
Escribí los nombres: la tarjeta la descargás lista al final, en su kit.
Silla firme con apoyabrazos, pies apoyados en el piso y una vuelta corta por la casa cada media hora. Si pasa gran parte del día en silla de ruedas o en cama, consultá con su médico: puede necesitar productos específicos.
Un hábito se sostiene mucho más fácil con alguien al lado. Uno cuenta, el otro hace. Después cambian.
Sentado al borde de la silla, llevá la pelvis hacia adelante (arqueando un poco la cintura) y después hacia atrás (redondeando). Lento.
10 repeticionesManos sobre las rodillas. Al inhalar, sacá pecho y mirá apenas hacia arriba; al exhalar, redondeá la espalda y llevá el mentón al pecho.
8 repeticionesSentado derecho, llevá la mano derecha a la rodilla izquierda y girá el tronco hacia la izquierda, sin forzar. Después, al otro lado.
20 seg por ladoApoyá el tobillo derecho sobre la rodilla izquierda. Con la espalda recta, inclinate apenas hacia adelante hasta sentir el glúteo. Cambiá de lado.
20 a 30 seg por ladoParado, con las manos en la cintura, llevá suavemente el pecho hacia arriba y un poco hacia atrás. Volvé al centro.
5 repeticionesRetirala abriendo el cierre y lavala a mano o en ciclo delicado, con agua fría. Secado a la sombra.
Nunca la mojes ni la metas en el lavarropas. Si hace falta, ventilala a la sombra.
Evitá el sol directo, estufas y calefactores: resecan la espuma.
No lo dobles ni lo guardes aplastado debajo de otras cosas.
El ErgoFlow te ayuda a sentarte mejor, pero no reemplaza una consulta médica.
Siete hábitos chiquitos para hacer juntos, uno por día. Sin anotar nada ni cumplir nada: solo leerlos y probarlos.
Sentarse hasta tocar el respaldo. Recuérdenselo entre ustedes.
Bien apoyados. Si alguno no llega, un banquito.
Cada media hora, 30 segundos de pie. El primero que se acuerda, avisa.
Revisen juntos la compu o el celular de cada uno.
La rutina secreta: uno cuenta, el otro hace.
Tomar más agua los va a hacer levantarse más seguido.
Comparen cómo terminan el día respecto de hace una semana.
Al final te los dejamos en una imagen para que los tengas siempre a mano.
Eso ya dice mucho de ustedes. Ahora saben lo que la mayoría nunca se enteró. Llevátelo.
Las personas que se cuidan no lo hacen a pura fuerza de voluntad: lo hacen porque lo tienen a la vista. Por eso armamos esta imagen con sus 7 hábitos. Casi no tiene marca: es suya.
Guardala en su galería o ponela de fondo de pantalla esta semana. Cada vez que la vean, es un pequeño acto de respeto hacia ustedes mismos.
Esta guía tiene fines informativos y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. © ErgoFlow 2026.